Hurray! 2010: another year without a U.S.-Colombia FTA, but watch out for the Santos agenda of further neoliberal measures

Colombian Action Network in Response to Free Trade
(Red Colombiana de Acción Frente al Libre Comercio, Recalca)

Website: http://www.recalca.org.co E-mail: recalca@etb.net.co

[en español a continuación]

Bogotá, November 13, 2010

In September, ?ngela Holguín, Colombia's new Minister of Foreign Affairs under Santos, said in an interview with the newspaper El Espectador that "we can live without an FTA", after indicating that the U.S.-Colombia FTA could be approved in the United States in November or in March. A few days later, Gabriel Silva, Colombia's ambassador to the U.S., stated that "Colombia cannot be obsessed with the U.S.-Colombia FTA because such an obsession only hurts us". After the mid-term elections in the United States in which Republicans regained control of the House of Representatives, Ambassador Silva stated that there would be no FTA this year and that it would only be considered next year in the U.S., adding that "if the U.S. doesn't approve an FTA with Colombia, and this may seem a bit arrogant, they are the ones who will lose out."

With these statements the Colombian officials reveal the difficulties and concern that exist within the Colombian government surrounding the FTA approval process and the lack of interest shown by the Obama administration and even by the Republicans in passing the FTA, even though they cynically admit that the real beneficiary of the agreement is the United States.

This uncertainty stems from the bitter political battle in the United States: Republicans don't want to pass anything on the Obama administration's agenda and they are preparing for a hard fight to take back the White House in 2012. Both opinion polls in the United States, which show a majority opposed to these types of agreements, as well as the ongoing economic crisis underlie the decision to promote a trade war that will reduce the U.S. trade deficit without offering other countries the lure of unlimited access to the U.S. market. Obama's plan is to double exports within five years and to sign no new treaties, for which he doesn't have Congressional authorization anyway, nor does it appear that he will get it.

It's foreseeable that the United States may reduce the funds for Plan Colombia and possibly renew ATPDEA (the Andean Trade Promotion and Drug Eradication Act). The new relationship "between equals" with the United States, which has been so widely touted, means that the United States doesn't provide any guarantees, wants all the opportunities and in return is only willing to offer vague agreements in areas of technology, human rights, democracy and energy.

There's no doubt that President Juan Manuel Santos supports these agreements; he has made numerous statements both recently and in the past defending them. But it's clear that the government intends to adjust to the new circumstances, maintaining the same economic policies, seeking a place in the world market based on exporting raw materials and the desperate search for foreign investment.

Uribe multiplied Colombia's imports by a factor of three, destroying domestic production, and he increased exports of minerals, oil and other raw materials. Now Santos has lowered tariffs, given away huge swaths of territory to oil exploration, is conceding every type of guarantees to mining investment and is trying to legitimize illegally acquired land deeds to dedicate vast tracts of territory to agro export. He is promoting a constitutional reform that would introduce the principle of fiscal sustainability and restrict the possibility and the obligation to defend economic, social and cultural rights. He is applying the real FTA agenda without an FTA or in other words he's promoting the stick without the carrot. Santos wants to pass the FTA, but he's a pragmatist. If he can't consolidate the neoliberal program by means of an agreement, he will do it unilaterally. If he can't formalize the surrender of the country through a treaty, he will sell it out economically.

Social movements should be focused on this internal agenda. The Santos Plan consists of continuing the implementation of policies that cause great damage to the nation, while biding their time on the FTA by simply stating "the grapes aren't ripe yet" and proving to Washington time and time again that they are loyal to the neoliberal ideology. Under Santos there is clear continuity in the implementation of these harmful policies, and thus social movements should be taking a firm stance against them.

*********************************************************************

RED COLOMBIANA DE ACCIÓN FRENTE AL LIBRE COMERCIO, RECALCA

Página web: www.recalca.org.co

E-mail: recalca@etb.net.co

Bogotá, noviembre 13 de 2010

¡VIVA!: 2010: OTRO AÑO SIN TLC CON ESTADOS UNIDOS, PERO OJO A LA AGENDA INTERNA

En septiembre, la canciller del gobierno de Santos, ?ngela Holguín en una entrevista al Espectador dijo que "podemos vivir sin TLC", después de señalar que éste podría ser aprobado en EEUU en noviembre o en marzo. Unos días después, Gabriel Silva declaró "Colombia no se puede obsesionar con el TLC con EEUU por que ello nos debilita". Después de las elecciones en EEUU en las cuales los republicanos recuperaron el control de la Cámara de representantes de ese país, el mismo Silva afirmó que este año no habrá TLC y que sólo se analizaría en EEUU el año entrante, añadiendo que "si EE.UU. no tiene TLC con Colombia, y puede sonar un poco arrogante, realmente quien se lo pierde son ellos."

Con estas afirmaciones los funcionarios revelan las dificultades e incertidumbre que hay en el gobierno colombiano con el trámite del tratado y la falta de interés del gobierno de Obama e incluso de los republicanos hacia la aprobación del mismo, pese a que además confiesan cínicamente que el verdadero beneficiario del TLC es Estados Unidos.

Esta incertidumbre se debe a la enconada disputa política en Estados Unidos: los republicanos no aprueban ninguna iniciativa de la administración Obama y se preparan para una fuerte contienda para intentar retomar el poder en el 2012. Tanto las encuestas en EEUU que evidencian una mayoría de la opinión en contra de este tipo de tratados
como la crisis económica que no cesa, motivan la decisión de promover una guerra comercial que alivie el déficit comercial de la potencia sin necesidad de ofrecer al mundo el señuelo del acceso ilimitado al mercado norteamericano. La propuesta de Obama es duplicar las exportaciones en 5 años y no suscribir nuevos tratados, para los cuales además, no tiene, ni tendrá autorización del Congreso.

Es previsible que EEUU disminuya los dineros destinados al Plan Colombia y si acaso renueve el Atpdea. La nueva relación con Estados Unidos "entre iguales" que tanto se ha publicitado, significa que Estados Unidos no da ninguna garantía y quiere todas las oportunidades y para ello ofrece como premios de consolación, vagos acuerdos en materia de tecnología, derechos humanos, democracia y energía.

No puede quedar duda del apoyo de Juan Manuel Santos a estos tratados, de los cuales hay innumerables recientes y viejas declaraciones, pero es evidente que el gobierno intenta acomodarse a las nuevas circunstancias, manteniendo el mismo modelo económico, que busca una inserción en la economía mundial basada en la exportación de productos básicos y la búsqueda desesperada de inversión extranjera.

Uribe multiplicó por tres las importaciones de Colombia, arruinando el aparato productivo nacional y aumentó las exportaciones de minerales, petróleo y demás productos básicos y sin mayor elaboración. Ahora Santos, disminuyó los aranceles, entregó gigantescas partes del territorio nacional para la búsqueda de petróleo, está dando toda clase de garantías a la inversión minera y trata de sanear los títulos de propiedad sobre la tierra para destinar inmensos territorios a la agroexportación. Impulsa una reforma constitucional que al introducir el principio de sostenibilidad fiscal restringe la posibilidad y obligación de realizar los derechos económicos, sociales y culturales. Está aplicando la agenda verdadera del TLC sin TLC o sea se dispone a que el país reciba garrote sin zanahoria. Santos añora el TLC, pero es pragmático, si no puede profundizar el neoliberalismo por medio de un tratado, lo hará unilateralmente. Si no puede contratar la claudicación del país, regalará la economía.

La atención del movimiento social debe concentrarse en la agenda interna, el Plan de Santos consiste en continuar en la implementación de un modelo que ocasiona grandes daños a la nación y sobre el TLC simplemente afirmar "las uvas están verdes", pero dar innumerables pruebas de lealtad al ideario neoliberal. No cabe la confusión hay continuidad en la implementación del modelo y esto merece el más contundente rechazo de los movimientos sociales.